Hay días en los que uno siente que el mundo pesa demasiado.
Las noticias son malas... Las cuentas llegan... Extrañas a alguien.
O simplemente estás cansada de ser fuerte.
Y sin embargo… Tomas un pincel, preparas café, pones música y decides crear algo bonito.
No porque ignores el caos, sino porque te niegas a permitir que el caos tenga la última palabra.
Un pequeño acto de rebeldía.
Una forma de decir: “Sí, el mundo se cae un poco, pero mientras yo esté aquí, seguirán existiendo flores, colores y esperanza.”
No pinto porque mi vida sea perfecta...
Pinto porque, a veces, crear cosas bonitas es la manera más elegante que encuentro de recordarme que la belleza todavía existe.
Y quizá esa sea nuestra misión: seguir creando cosas bonitas… mientras el mundo se cae un poco.
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