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lunes, 23 de mayo de 2016

No está en camino... Ya da algunos pasos...

Salt Lake City, Mayo 2016

Estimados Estudiantes de Caracas:

Estuvimos con ustedes en esos tiempos de entrenamientos en los campos de la Universidad Metropolitana, y digo estuvimos porque las mamás entrenamos en el mismo equipo. Nos calamos el sol en las tardes de prácticas, celebramos más que nadie los goles a favor, lloramos por cada decisión injusta del árbitro, esperamos con nervios detrás de las líneas de cal a que el tiro libre entre en la portería y nos duele (muuuucho) cada falta sobre el cuerpo de nuestros muchachos...

Ustedes dieron a mi hijo su primer número de camiseta. Un 16 que lo hizo llorar porque no era el de Arango o el de Cristiano, porque no le pertenecía a nadie y hoy le pertenece a Él! Ese 16 que lleva con orgullo aún cuando tiene otra bandera. Y como dice su comercial, ¡Lo mejor está en camino!... pero este ex-EstudiantesCSC, este pequeñín que volvía loco a los entrenadores por travieso y hablador,  ya da algunos pasos...

Gracias porque abrieron sus puertas a un niñito con mucha energía y una ilusión llamada fútbol.
Gracias porque le enseñaron con algo tan sencillo como cambiarse los tacos si va a salir de la cancha, que la disciplina es la clave para superarse a cada instante.
Gracias porque aprendió que para ganar se requiere trabajar en equipo y hoy, desde la distancia, él y yo somos un gran equipo!

Gracias por acompañarnos en cada juego!


lunes, 26 de enero de 2015

Credo casi incrédulo...

Una vez, en un pasillo de la Universidad Central de Venezuela lei que cada persona puede crear su propio Credo, pues uno nace libre de creer... Es una elección...

Entonces…

Creo en el autobús 2857 de Montgomery
Creo en la perseverancia de los sobrevivientes de Vargas.
Creo en las personas que no tuvieron tiempo de despedirse bajo los rascacielos.
Creo en los gritos silenciosos de las paredes de Auswitch.
Creo en la sabiduría que creció en Isla Robben
Creo en los sueños asiáticos que se llevó la ola...

Creo en el valor de una bandera a distancia. 
Creo en el piso policromático de las despedidas.
Creo que Wasatch Mountain fue dibujada por Manuel Cabré.
Creo en la voz de los estudiantes detrás del humo.
Creo en los 90 minutos vestidos de Vinotinto
Creo en las lágrimas de preferirte lejos pero segura.



Y quiero seguir creyendo...

...en las reflexiones del Principito y las locuras de Macondo.
...en las acciones de Fe del argentino vestido de blanco,
...en que el negro está en la misma paleta de colores que los demás,
...en el valor de una mano amiga,
...en el futuro de un #16 en el tiempo,
...en que el amor es una mezcla de arepa, arroz con gandules y tamales,
...en el beso de una madre que cura una herida,
...en la sonrisa de un niño,
...en la mirada de un anciano,
...en los árboles, el sol y las estrellas... 

Pero sobre todo Creo en que un día el sol brillará sin miedo en Venezuela.

martes, 9 de abril de 2013

Un rincón de 90 minutos...

La primera vez que me acerqué a este lugar con más amor, fue tomada de la mano de un pequeñín de 5 años... casi no lo entendía, era un lugar especial, diferente a lo que me estaban acostumbrando en los últimos años. Es un sitio donde se pueden resguardar los sueños y volar entre el presente y el futuro.

Llevo algunos años frecuentando este rincón, que por 90 minutos me hace olvidar las diferencias y recordar lo hermoso de estar unidos. Siempre me reciben 11 fabulosos anfitriones que vestidos con sus más impresionantes trajes, me preparan para disfrutar del mejor de los banquetes.

La fachada desborda en risas, por las ventanas se respira optimismo, las puertas nos reciben cada vez con los brazos abiertos, y el color... ahhhh el color... es una mágica mezcla de calor, alegría y pasión: el color Vinotinto!

La Vinotinto es más que un color,  es una especie de Springboks con sabor a Caribe, un Credo para los que perdieron la Fe, el refugio de más de veinte millones de corazones. Dejó de ser la Cenicienta para convertirse en el Hada Madrina de un país que está hambriento de Esperanzas...