viernes, 4 de septiembre de 2015

Y el mar lo llevó a la orilla...

Su carita miraba en dirección al horizonte que se llevó su vida, estaba inmóvil frente al lente y silencioso ante el cuaderno que escudriñaba notas. El mar en su acostumbrada rutina lo sacó de sus entrañas y lo llevó hasta la orilla.

Aylan tenía solo 3 años. No hace falta conocerlo para que toque el alma, no hace falta haber compartido su nacimiento para llorarlo, no hace falta haberlo escuchado para pensarlo. Sucedió a muchas millas, pero no es un tema lejano. Aylan no era sólo de Siria, también  es de Gaza, de Yemen, de Afganistán, de la India, de Venezuela y de Colombia. Es de todos los países que te obligan a partir, es de todos los países que ahogan el futuro por sus conflictos, por sus guerras reales e imaginarias, por la absurda conquista del suelo pretendiendo el cielo, por el ego y la brutalidad.

Aylan, como muchos niños, no tuvo elección. No es su culpa salir corriendo, no es su culpa los conflictos armados, no es su culpa la soberbia, no es su culpa el naufragio, no es su culpa el Miedo... sin embargo pagó por ello.

Una noticia como esta duele. Cuando se es madre, duele. Cuando se es humano, duele.
Es demasiado... Es demasiado
de todo y demasiado de nada.

martes, 17 de marzo de 2015

Me queda tu sonrisa...

Todavía escucho tus palabras cuando me despedí de esa llamada de teléfono... Quedamos en hablarnos a la siguiente semana, como todas las semanas... Un ritual sin ánimo de serlo, de un hábito que traíamos desde el día de mi cumpleaños ese último año...

A veces, cuando se mira la vida en retrospectiva cobra tanto sentido!!
Me llevó solo unos meses darme cuenta que eras de los míos, que esa conexión era tan real como la sangre que nos une... No importa si no nos lo dijeron antes, si lo confirmaron después o si a alguien se le olvidó mencionarlo, ya en nuestros corazones sabíamos que éramos siete... y Tú y Yo las más pequeñas.
Eras mi confidente, la casa donde me iba a refugiar, la sonrisa de la tranquilidad... sin juicios, sin preguntas, solo la mano que me secaba las lágrimas y me devolvía a la tierra.

Fueron sólo diez años a tu lado, pero fuiste tantas cosas... Los suspiros por Luís Enrique, el cafecito de las madrugadas, la consentidera de los plátanos dulces, el masaje de los pies al llegar de excursión, el inexplicable lunar del brazo, los largos viajes en metro, el agua fría por la ventana del baño,  las largas horas haciéndome escuchar BSB con la negrita...  en tus momentos más oscuros iluminaste los míos. 

La verdad fueron muchas, muchas cosas, muchas risas, muchas palabras, muchas horas en ese hospital esperando volver a verte reír...  me da miedo olvidar algo de tanto, me niego a olvidarte... No sé a donde fueron a parar las cosas que me recuerdan a tí, sólo me queda tu sonrisa.

Te extraño porque ya no te puedo ver, te extraño porque significaste mucho, te extraño porque eres mi hermana... 
... Y así tal cual como el aviador al Principito, desde ese mes de marzo cada vez que miro al cielo y en vez de estrellas, me hubieses dado una multitud de cascabelitos que saben reir... mi Nardicita.



viernes, 13 de febrero de 2015

De eso ya hace un año...

No me atrevía a escribir por muchas cosas en mi mente... No tenía palabras para la tristeza y la frustración ante tanta injusticia y abuso… De eso ya hace un año…

Los vi gritar, correr, agacharse, con la cara cubierta entre tanto gas del bueno, cantando entre rabia e impotencia el Abajo Cadenas que tanto significado cobra en la actualidad, jóvenes armados de sentido de justicia y manos blancas… De eso ya hace un año…

Escuché gritos a la distancia, vi a los míos caer entre la indiferencia y el poder que creen tener las bestias de verde. La valentía no se mide con el calibre de un arma sino con la fuerza de los ideales. El primero que cayó en una esquina, tenía solo 23 años y un sueño llamado fútbol. De eso ya hace un año…

Encarcelaron las voces y limitaron los medios, pues al igual que el diablo, nunca un tirano ha soportado cuando la verdad le explota en la cara. El ave azul fue uno de los aliados que informó al mundo lo que en mucho tiempo trató de ocultar el difunto Comandante… De eso ya hace un año…

Las calles se pintaron de sangre, las manos de los que deberían defenderla fueron los ejecutores. El miedo se apareció vestido de rojo sobre dos ruedas de ignorancia. El olor a tiranos se expandió más allá de las fronteras…  De eso ya hace un año…

Fueron muchos los caídos, fueron muchos los torturados, fueron muchas las injusticias que tiene en la conciencia el inútil de bigote. Su cobardía se tradujo en más represión, en más balas, en más presos... De eso ya hace un año…

Viví cada instante, lloré cada muerte, padecí cada golpe, vi el tricolor sangrar de injusticia… De eso ya hace un año…


Aún lo vivo, aún lo lloro, aún lo padezco, pues uno está lejos pero no ausente cuando te llevas al país en las venas…

Foto: Jorge Silva

lunes, 26 de enero de 2015

Credo casi incrédulo...

Una vez, en un pasillo de la Universidad Central de Venezuela lei que cada persona puede crear su propio Credo, pues uno nace libre de creer... Es una elección...

Entonces…

Creo en el autobús 2857 de Montgomery
Creo en la perseverancia de los sobrevivientes de Vargas.
Creo en las personas que no tuvieron tiempo de despedirse bajo los rascacielos.
Creo en los gritos silenciosos de las paredes de Auswitch.
Creo en la sabiduría que creció en Isla Robben
Creo en los sueños asiáticos que se llevó la ola...

Creo en el valor de una bandera a distancia. 
Creo en el piso policromático de las despedidas.
Creo que Wasatch Mountain fue dibujada por Manuel Cabré.
Creo en la voz de los estudiantes detrás del humo.
Creo en los 90 minutos vestidos de Vinotinto
Creo en las lágrimas de preferirte lejos pero segura.



Y quiero seguir creyendo...

...en las reflexiones del Principito y las locuras de Macondo.
...en las acciones de Fe del argentino vestido de blanco,
...en que el negro está en la misma paleta de colores que los demás,
...en el valor de una mano amiga,
...en el futuro de un #16 en el tiempo,
...en que el amor es una mezcla de arepa, arroz con gandules y tamales,
...en el beso de una madre que cura una herida,
...en la sonrisa de un niño,
...en la mirada de un anciano,
...en los árboles, el sol y las estrellas... 

Pero sobre todo Creo en que un día el sol brillará sin miedo en Venezuela.

sábado, 11 de enero de 2014

Un 11 de Enero en la Historia...

Siempre se ha dicho que la Historia es la Ciencia que estudia el pasado. Que es ese recuerdo y experiencia de quienes nos precedieron. Es ese "un día como hoy..." Que cada año se hace más antiguo.

Por ejemplo, se dice que un día como hoy, hace muchísimos años, Mahoma lideró un ejército de diez mil personas para conquistar La Meca. O podemos ser más específicos y decir que en 1787 un astrónomo alemán descubre a Titania y Oberón, lunas del planeta Urano. O que en 1813, en Estados Unidos, Samuel Morse realiza la primera demostración pública del telégrafo eléctrico.

Si queremos irnos a épocas más modernas, podríamos decir que un día como hoy en el 2001, científicos estadounidenses presentan el primer primate modificado genéticamente. O más hacia los temas de interés de nuestros hijos, como que en el 2004, en Argentina, Fernando Sanz crea Taringa!, una comunidad virtual de Internet. O que en 2007 en Escocia, J. K. Rowling escribió el último libro de la serie Harry Potter en el hotel Balmoral, en la ciudad de Edimburgo.

La Historia siempre está allí, construyéndose día a día, alimentada de anécdotas, fechas, nombres, momentos.... sobre todo de momentos, esos instantes que significan algo.

Para mí, un día como hoy 11 de Enero... Conocí  la esperanza envuelta en mantas azules, con el cabello azabache y la expresión seria. Conocí el miedo y la forma de vencerlo al mismo tiempo. Conocí el lenguaje de los ojos y una manito que me tomaba los dedos como diciendo: "no te preocupes, esto lo lograremos juntos"

Y ha sido así... una historia que cumple hoy 9 años. Una historia que se ha ido escribiendo día a día. Una historia que reúne saltos de canguro, pintura en las paredes, jarrones partidos, bailes bajo la lluvia, carreras de pasillos... Una historia que ha dejado lágrimas por el dolor de una boca rota, angustias por la chica de primer grado, la alegría del fabuloso gol de tiro libre, los aplausos en las presentaciones de fin de año, el orgullo de una medalla... pero sobre todo las interminables conversaciones en nuestras horas de complicidad...

Hijo... te deseo más que un feliz cumpleaños, te deseo un libro gigante para seguir escribiendo Tu Historia... juntos.


miércoles, 2 de octubre de 2013

Un Futuro #16

La vida es numérica. Sí, numérica.
Cada momento, cada hecho tiene una connotación en números: Número de identificación, número de casa, número de solicitud... O las preguntas cuantitativas de rigor: ¿Cuántos años?, ¿Cuántos hijos?, ¿Cuánto ganas?, ¿Cuánto te costó?, ¿Cuánto? ¿Cuánto? ¿Cuánto?... Pero es que... ¡Hasta NatGeo tiene un comercial sobre la vida en números!.

El idioma deportivo tiene sus números, estadísticas, records y lo más recordado por todos: nuestros ídolos... ¿O es que un #23 no nos demostró que el hombre casi puede volar de 1 rebote?, o ¿las 714 veces que sacó del parque un gran #03?, ¿o un #13 validado en 11 guantes de oro?, ¿o el gigante #10 que cruza completa la cancha para la emoción de 1 gol? ¿o el veloz #02 que nos arrebató San Marino un 1ro. de Mayo? y así muchos más...

El deporte siempre ha sido fuente de inspiración para muchos, grande y chicos, jóvenes y viejos, mujeres y hombres. Un pequeño de 5 años decidió un buen día que su futuro será ver su rostro en el álbum de barajitas en algún Mundial de Fútbol... Nada sorprendente, pues se es bombero, doctor o veterinario a esa edad. Sin embargo, asombra el hecho de que cada día ha ido mejorando, desde jugar con tierra en la mitad del campo, hasta lograr 3 años más tarde, un gol olímpico desde el córner derecho.

Van 3 años de marcas de balones en las paredes, de largas horas en Youtube para ver los efectos de tiro libre, de jarrones partidos, de porterías improvisadas, de 90 minutos de tensión, de celebraciones de gol y de números famosos en las dorsales. Principalmente eso, los números de las camisas de fútbol. Su primer número oficial federado se lo dio su país natal Venezuela, un #16 que lo hizo llorar... un #16 que no pertenecía a nadie!.. No era el 10, ni el 9, ni el 7. Cuánta frustración se notaba en su cara!... Tocó buscar una historia para hacerlo sentir mejor, en el idioma que mejor conoce: el fútbol. Su más grande admiración, su ídolo del fútbol lleva con orgullo el número 18 en su espalda y su corazón, un #18 anónimo, un número que anteriormente no decía nada; una zurda bendita que se convirtió en el héroe de toda una nación. Y fue así como lograron retroceder sus lágrimas "El número no hace al jugador, es el jugador que hace grande al número".

Ahora, ese #16 lleva un color diferente a su bandera tricolor, persiguiendo sus sueños más allá de las fronteras. Sumando goles y ganando en técnica. Creyendo en sí mismo, haciendo creer al mundo entero que se pueden lograr las metas trabajando cada día por ellas.

Vuela detrás de ese balón mi futuro Vinotinto, persevera y no te rindas... Siempre estaré en las gradas aplaudiendo tus sueños.

jueves, 16 de mayo de 2013

Una Sala de Espera si que desespera...

La ansiedad por conocer el nuevo lugar, hacía que sus ojos relucieran de alegría... Era su primera vez.
Llegamos corriendo pensando en que el tiempo nos había ganado, pero la verdad es que ni el sol tenía planeado despertar..

Una alfombra policromática nos recibió, pero la premura de la hora no nos permitió disfrutar del juego de colores y formas que pueden moverse al ritmo de nuestros pasos.
Llegamos, una interminable espera por registrar lo mucho o poco depositado en nuestras maletas, esperamos, hablamos, jugamos, cantamos, hicimos amigos y seguía la espera... el tiempo en verdad pasa lento cuando la ansiedad también está en la equipaje.
Él, ansioso de conocer el cielo de cerca; Yo ansiosa de enseñarle el mundo fuera de allí.

Después de casi 4 horas, al fin momento de abordar!.. un inconveniente no nos permite salir y debemos regresar a la sala de espera. Gritos, insultos, acusaciones, desespero, todo aquello del que nos hicimos oídos sordos. Nos tocaba esperar la próxima oportunidad, 12 horas más tarde!
Le hice conocer el aeropuerto de la forma más divertida que pude... inventamos destinos para cada avión que salía, hicimos campamento en los rincones de las sillas y hasta una cama cerca del tomacorrientes para cargar el PSP. Me sentí como personaje sacado de un película, una mezcla entre Roberto Begnini y Tom Hanks, entre hacerle la espera divertida a un niño de 8 años y vivir en el aeropuerto.

El atardecer desde la gran ventana que da a las pistas de aterrizaje es espectacular, una mezcla de rosados con narajas y violetas sobre un fondo azul. Dios si que pinta bonito!!
Nuestro destino iba a tener que esperar un día más, salimos de noche, cubiertos de la risa de las estrellas y protegidos por la luz de la luna. Estaba emocionado, impregnaba emoción. Su sonrisa estuvo intacta las 15 horas de espera!!
Esperando...